viernes, 15 de octubre de 2021


 Sobre Próspero

Shakespeare ya introdujo en una obra anterior a La Tempestad, la convicción de que existe cierta calidad que ninguno de nosotros puede ver, ninguno de nosotros puede definir, y que, sin embargo, tiene esta absoluta capacidad de aportar una uténtica libertad, que él denominó "la calidad de la misericordia". Me  gustaría concluir con estas dos palabras. Calidad y Misericordia.
En cuanto uno intenta precisar con su entendimiento ordinario y argumentativo, se aleja un paso de la posibilidad de otra clase de entendimiento.
Calidad, misericordia, libre: esta trinidad es el acertijo shakesperiano.
Este libro empezaba con la pregunta: "¿Quién escribió Shakespeare?". La pregunta se ha quedado obsoleta.
Le pongamos la etiqueta que le pongamos, es la calidad de la experiencia viva lo que nos concierne hoy en día. Nada más.
Para ello, tenemos que reconocer los miles de formas que emergieron de este cofre del tesoro llamado Shakespeare.
 
PETER BROOK
La calidad de la misericordia
La Pajarita de Papel ediciones
 

jueves, 14 de octubre de 2021



LXI

...Sería el más inicuo de los críticos si me enfadara por una réplica, así fuera la más imbécil. Yo dimensiono mis proyectiles con el mayor arte que puedo y quedo en bancarrota seleccionando, para ese objetivo, los más dispendiosos materiales. Uno de mis sueños es ser joyero de las maldiciones. Pero yo no exijo que mis enemigos sean los lapidarios orfebres que se pongan a competir conmigo. Cada uno hace lo que puede y yo no tendría la poca gracia de impugnar la elección de un arma defensiva, no importa a qué bribón, al que yo hubiera agredido. Si persigo a un turón con una espada en la mano y él me combate con las esencias de su trasero, está absolutamente en su derecho y no tendría nada que decir. Todo el mundo puede publicar que soy un bandido, un falsificador, un descamisado, un proxeneta y hasta un idiota. Yo recibiría esas advocaciones con una indiferencia de la que usted no puede hacerse una idea exacta. No me pregunte por qué frente a la violencia opongo un estado de ánimo tan insólito. Yo moriré, ciertamente, sin haber entendido el significado de la palabra reparación, en el sentido que los duelistas dan a entender...
 
 
 LEÓN BLOY 
El desesperado
La Pajarita de Papel ediciones

 

martes, 17 de agosto de 2021

 

La narrativa de los colores

A través del gris asoman la miseria, los crímenes y las maldades.
Pondré como ejemplo un ejercicio, de los que uno hace para sí mismo como entrenamiento, como práctica, sobre la narración El banquete durante la peste, de Pushkin. No hay nada censurable en el hecho de que el tema de la muerte negra, la peste, se desarrolle con el incremento del negro. Se puede estructurar de la siguiente manera: las tonalidades muy deslumbrantes y poco definidas se van amortiguando de una manera gradual. A lo que se llega por dos caminos: mediante la eliminación pulatina en el montaje de las tonalidades cálidas del espectro cromático, o en los planos, haciendo que la intensidad de los colores se vaya debilitando de plano en plano.
Así se va perdiendo la luminosidad de los colores y, al mismo tiempo, de manera siniestra y paulatina, el negro comienza a "envolver", a "colmar" el plano. Pero a la preponderancia funesta del negro, se llega mediante una serie de detalles dramáticos relacionados objetivamente conla imagen de la peste.
 
SERGUÉI EISENSTEIN 
La puesta en escena
La Pajarita de Papel ediciones  

domingo, 18 de julio de 2021

 

Breviario

    Es importante admitir que las acciones sean, como la peste, un delirio, y que sean comunicativas. Una verdadera obra de teatro trastorna el reposo de los sentidos, libera el inconsciente reprmido donde habitan nuestras correspondencias secretas con la gran naturaleza. No es nuestra única libido que llena nuestro inconsciente, y tampoco es esa parte oculta pero natural de nuestra vida la que debe alimentar el verdadero arte del teatro. El verdadero arte del teatro nos empuja a una suerte de sublevación virtual que no puedelograr sus objetivos si pierde su virtud. ¿Por qué? Porque el arte del teatro impone a las comunidades reunidas una actitud heroica y difícil.
    Hay que vincular nuevamente el arte del teatro con lo que ha roto, con el compromiso, con la eficacia perniciosa e inmediata y, para decirlo todo, con el peligro, con la crueldad, con aquello que nos devolverá a todos un eqivalente natural y mágico de los dogmas en los cuales ya no creemos.
 
ANTONIN ARTAUD
El teatro de la crueldad
La Pajarita de Papel ediciones

miércoles, 7 de julio de 2021

 

El reloj de arena

Hasta hace poco, había que enseñar al actor shakesperiano las reglas del verso -las diez sílabas, las posibles divisiones en cinco más cinco, las pausas al final de cada verso, etcétera- antes de hacerle entrar en contacto con la fuente de inspiración del escritor y, más aún, con la forma, la estructura y el ritmo del propio pensamiento. Pues el verdadero pensamiento contiene una música en su discurrir.
Shakespeare, en la ferviente urgencia por hallar palabras para el tumulto informe contenido  en su interior, nunca contó del uno al diez. Era una parte intrínseca de su conciencia y, por ello, en su escritura madura, cuando la presión del sentimiento era más fuerte que la corrección, quebrantó sus propias reglas.
Cuandoe escribió para Lear "Nunca... nunca... nunca... nunca... nunca...", ¿se percataría de -y le sirve de algo al actors saber- que estas cinco palabras forman un pentámetro perfecto? Si el actor prestase atención al ritmo, el resultado sería inexpresivo y sin vida. Cuando las decía un gran actor como Paul Scofield, la música era distinta en todas y cada una de las representaciones. No podía ser de otro modo. Scofield no estaba pensando: "¿Cómo puedo renovar  esta parte esta noche? ¿Cómo la digo de manera diferente? No tenía alternativa. Llegaba a este instante del quinto acto con toda una intensa sucesión de acontecimientos palpitando en su interior. Entonces las palabras surgían forsozamente con los meros ritmos procedentes de la experiencia de aquella tarde. Por ello, el ensayo, escuchar a los otros, acercarse cada vez más al compañero, la improvisación y, por último, la presencia de un público, son, todas ellas herramientas para agudizar la sensibilidad innata del actor. Es método sin método.
 
PETER BROOK
La calidad de la misericordia
La Pajarita de Papel ediciones 

 

martes, 29 de junio de 2021

 

La emoción

    Shakespeare no abrigaba ideales de ninguna clase, y menos aún de índole político; y, aunque también haya representado magníficamente luchas y conflictos políticos, siempre rebasa su carácter y propósito específico, llegando siempre, a través de todo eso, a lo único que fundamentalmente le atrae: la vida.Este sentido de la vida es otro encomio que se suele conceder a su obra, que es por eso tenida como esencialmente dramática, es decir, animada por el sentimiento de la vida considerada en sí misma, en su perpetua discordia, en su mixtura agridulce, en toda su complejidad y contradicciones.
    Shakespeare, que tiene una emoción tan intensa de los límites en que la voluntad humana se encuentra circunscrita por el todo que la sobrepasa, lo tiene igualmente de la fuerza de la libertad humana.
    El bien o la virtud en Shakespeare, es sin duda, más fuerte que el mal y la perversión, pero no porque supere y resuelva en sí el término opuesto, sino simplemente  porque es luz frente a la tinieblas, es virtud en suma, a causa de su cualidad misma, que Shakespeare discierne y presenta en su pureza y verdad originales, sin falsearlas ni debilitarlas.
    Un sentido tal de lo contrastes en su unidad vital, un tan profundo sentido de la vida, hace que la visión no se simplifique ni frivolice en las antítesis de seres buenos y perversos, de elegidos y réprobos, y que el contraste sea presentado, con diversas gradaciones y medidas en cada ser y la lucha sea llevada a cabo con plenitud en el seno mismo de las cosas.
 
BENEDETTO CROCE
Shakespeare
La Pajarita de Papel ediciones    

miércoles, 23 de junio de 2021

El proceso creador

    El proceso creador de las vivencias se desarrolla cuando el actor siente la energía del personaje y, como un leitmotiv, acompaña a la imagen escénica en todas las situaciones. Gógol lo llama clavo y el actor debe introducirlo en su cabeza antes de sair a escena.
    En otros pesonajes esta base está compuesta de varias emociones que llevan hacia un estado de ánimo predominante. Mientras no se vivencie en su totalidad este clavo o estado de ánimo, a la imagen creada del personaje le faltará unidad.
    Las emociones aisladas del personaje que ya se han vivenciado no se unirán en un todo vital.
    Al personaje vivenciado, solo de una manera parcial, no se le puede llamar creación.
    El clavo o estado de ánimo del personaje es una puerta estrecha de entrada, o la llave capaz de abrir esa puerta para introducirse en los más íntimos secretos del alma de la imagen creada. Es lógico que el actor cuide y se familiarice con este clavo o estado de ánimo del personaje.
    Este estado de ánimo es el que más le acerca a una imagen al principio de la creación y, durante los ensayos, el estado de ánimo le servirá de llave para abrir con total precisión el alma del personaje e introducirse en él.
 
KONSTANTÍN STANISLAVSKI
Cuaderno de dirección
La Pajarita de Papel ediciones